El auge de un glaciar que se desmorona. El crepitante ruido de un incendio forestal. El rugido de un frente de tormenta creciente. Son los ruidos de la Tierra viva, la música de esta esfera particular y pistas sobre la verdadera naturaleza de estos dramáticos eventos. Pero por más ruidosas que sean todas estas cosas, emiten aún más energía acústica por debajo del umbral del oído humano, en frecuencias de 20 hercios o menos. Estos “infrasonidos” tienen longitudes de onda tan largas que pueden viajar alrededor del mundo como emanaciones agitadas de eventos distantes. Pero los humanos nunca han podido oírlos.
Hasta ahora, eso es. Infrasonido cotidiano en un mundo incierto
Publicado originalmente en technologyreview.com el 25 de febrero de 2026.
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