¿Quién gobernará el 6G? Infraestructura digital, dependencia de plataformas y soberanía tecnológica
La próxima generación de comunicaciones móviles a menudo se describe simplemente como la sucesora del 5G. En términos técnicos esto es correcto. Las investigaciones sobre la próxima generación apuntan a mejoras en el rendimiento de los datos, la latencia y la inteligencia de la red que podrían permitir aplicaciones como la comunicación inmersiva, los gemelos digitales, los sistemas autónomos y la infraestructura nativa de IA.
Sin embargo, el desarrollo de 6G plantea una pregunta más amplia que va más allá de la ingeniería: ¿quién gobernará la infraestructura digital de la que dependen las tecnologías futuras?
Se puede encontrar una analogía histórica útil en la historia temprana de la imprenta. La invención de los tipos móviles a mediados del siglo XV aumentó espectacularmente la capacidad de reproducir el conocimiento escrito. Sin embargo, la amplia circulación de información no se produjo automáticamente. El acceso al material impreso dependía de instituciones como universidades, bibliotecas, sistemas editoriales y marcos legales que regulaban la alfabetización, la propiedad y la censura. En otras palabras, la tecnología creó nuevas posibilidades, pero las instituciones que la rodeaban determinaron cómo circularía el conocimiento.
La historia puede repetirse con esta próxima generación de infraestructura digital. Las redes de comunicación 6G prometen una conectividad y una capacidad computacional sin precedentes, pero su impacto social más amplio dependerá de cómo se gobiernen, estandaricen e integren los sistemas en los ecosistemas digitales.
Las generaciones de las telecomunicaciones no surgen únicamente de los avances tecnológicos. Se configuran a través de la coordinación internacional, marcos institucionales y procesos de establecimiento de estándares.
En diciembre de 2023, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) adoptó la Recomendación UIT-R M.2160 que establece el marco IMT-2030 que guiará el desarrollo de sistemas móviles 6G. Al igual que con las generaciones anteriores de tecnología móvil, desde las IMT-2000 (3G) hasta las IMT-2020 (5G), las tecnologías candidatas se presentarán, evaluarán y eventualmente estandarizarán a través de un proceso global que se espera concluya alrededor de 2030.
Además de los procesos de establecimiento de estándares internacionales, las estrategias nacionales también están comenzando a dar forma al futuro de 6G. Países como China, India y Brasil ya han lanzado iniciativas de investigación y programas de políticas destinados a influir en el desarrollo de redes de próxima generación. Estas iniciativas van desde plataformas nacionales de investigación y asociaciones industriales hasta la participación en procesos de estandarización global. Por lo tanto, el desarrollo de 6G se está desarrollando no solo como una transición tecnológica, sino también como un esfuerzo estratégico de los estados para influir en la arquitectura de la futura infraestructura digital.
Esto pone de relieve una realidad que a menudo se pasa por alto: la infraestructura de comunicaciones global se rige mucho antes de que las tecnologías lleguen al mercado.
La historia del cambio tecnológico sugiere que la infraestructura por sí sola no determina cómo se desarrolla la innovación. Así como la imprenta transformó la sociedad sólo cuando surgieron instituciones para organizar la circulación del conocimiento, el impacto futuro del 6G dependerá no sólo de los avances en ingeniería sino de las estructuras de gobernanza que dan forma a su desarrollo. En última instancia, comprender estas dinámicas institucionales puede resultar tan importante como comprender las tecnologías mismas.
Publicado originalmente en theinternetofthings.eu el 10 de marzo de 2026.
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